miércoles, 10 de octubre de 2012

En la fiesta nacional, me quedo en la cama igual


No he sido yo nunca de banderas, ni de las más locales, ni de las más globales. No he comprendido ese afán de aferrarse a un territorio. Siempre me ha parecido demasiado arbitrario como para hacerlo batalla.  Entiendo lo que significa estar orgulloso de tus raices, de tu cultura y sentirte identificado con tu entorno. No entiendo que ese orgullo te lleve a cerrarte a conocer e incorporar nuevas formas de ver la vida, que amplíen tu cultura. No creo que nadie esté orgulloso por completo de todas las costumbres de su propia cultura, ni creo que no vea nada interesante en otras. Acepto que uno quiera a su entorno más proximo, me parece de cobarde el no atreverse a conocer más allá de tus narices y me resulta de ignorante el exaltar tu nacionalidaZ. La música militar nunca me pudo levantar.





2 comentarios:

Anónimo dijo...

Un gustazo pasar por aquí de nuevo y observar la belleza, delicadeza,tu realidaz.

Un abrazo norteño! Ruth

Jorge dijo...

Graciassss Ruth!!!! Mil besos y abrazos. Y pásate más... por aquí.