Son tan grandes como queramos crearlos, tan fuertes como poder les demos, tan diabólicos como nuestra cabeza quiera pensarlos, tan luminosos como queramos verlos...
Y de manera recíprocamente inversa nos volvemos nosotros ante ellos, pequeños, débiles, inocentes y apagados, exactamente como una sombra de lo que realmente somos.
El dibujo, un típico Paradista, es de Jorge Parada, la sombra, también. Y aprovecho esta entrada para animaros a acudir este próximo viernes 11 a la inaguración de "El paradismo y la Ciudad" en el hotel Las Claras, en Salamanca. La exposción estará hasta el 12 de enero. Seguro que os cautivará.

1 comentario:
Toda la razón, y muchas gracias. De sombra a sombra te lo digo.
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